Desde hace ya varias temporadas el mundo tenístico es dominado a voluntad por dos personajes que con su talento y constancia controlan los hilos del deporte blanco: Novak Djokovic y Andy Murray. Ambos jugadores se disputan los dos primeros puestos del ranking ATP desde hace más de dos temporadas, con el reciente cambio de monarca que sufrió el tenis con el sorpresivo ascenso del británico a la cima del escalafón.

No obstante, la famosa frase “todo lo que sube, tiene que bajar” parece estar cobrando validez con el rendimiento de estos dos grandes competidores. Desde que Murray logró tocar por primera vez la cima del ranking, su rendimiento no fue el mejor ni el esperado por todos aquellos que analizamos o disfrutamos este deporte. Lo propio ocurre con Djokovic, quien a pesar de no perder su tan característico sentido del humor y su actitud relajada previa a cada torneo, no puede plasmar dichas emociones en los courts.

¿Por qué decimos esto? Simple, repasemos brevemente el año de ambos jugadores. Luego de enfrentarse en la final del ATP 250 de Doha, en Qatar, resultando campeón Djokovic, ambos tuvieron pobres actuaciones en el Australian Open (el escocés perdió en octavos de final y el serbio en segunda ronda), Murray fue campeón en Dubai, mientras que Nole perdió en cuartos de Acapulco. Luego de mostrar un bajo nivel en Indian Wells, ambos desistieron de jugar en Miami para retornar en Monte-Carlo, donde tempranamente quedarían eliminados. Si bien Djokovic encontró cierto alivio en la serie de cuartos de final de Copa Davis entre Serbia y España, su nivel estuvo lejos de ser el mejor.

Las lesiones y los conflictos personales son problemas a los que ambos no son ajenos. Por el lado de Murray, su codo derecho lo ha tenido a maltraer durante toda la temporada, sin darle la chance de jugar grandes cantidades de partidos. Por otra parte, el serbio tuvo un bajón anímico desde que logró finalmente ganar Roland Garros. Él mismo declaró que luego de conquistar el abierto francés su interés por el tenis ya no era el mismo, lo cual se notó en un claro descenso en su rendimiento, perdiendo más de 4.000 puntos a finales de la temporada pasada.

No obstante es justo mirar esta merma en el rendimiento de los jugadores como un buen cambio de aires para el tenis. Tal como declaró JankoTipsarevic (amigo muy cercano de  Nole) durante su estadía en Argentina: “Es bueno para el tour, el hecho de ver los partidos de Novak me aburría, yo soy uno de sus amigos más cercanos, así que imagínense el público”.  Además, se animó a vaticinar que no le sorprendería que a final de esta temporada el número uno del mundo fuera otro jugador fuera de ellos.

Es claro que el tenis atraviesa una época de transición, con la inserción de los jóvenes y la reinserción de quienes no lo son tanto (Federer y Nadal, por ejemplo). Quizás sea el momento de un nuevo cambio de dominio para el circuito, lo cual sería un gran cambio y haría que la disputa por los torneos grandes no quede en manos de las mismas caras conocidas, sino que haya nuevos protagonistas en las historias.

 

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