Volver a llenar el tanque. Recuperar ese fuego interior, que nos mueve hacia caminos inesperados e increíbles. El sólo hecho de volver a ser es el punto de partida, o más, tratar de encontrar una versión renovada y mejorada. Novak Djokovic, actual número dos del mundo, ha tomado la decisión de despedir a todo su grupo de trabajo con la intención de adquirirle un nuevo enfoque a su juego.

En ciertas ocasiones es importante para un deportista tocar fondo. Un disparador que alarma, pero que a su vez despeja signos de desconcentración para volver a focalizar. En este caso el cambio es de raíz, desde lo esencial que a veces los ojos no quieren ver. Luego de una vida juntos, el serbio decidió romper con su familia tenística, esa que lo contuvo a través de los años para que se convirtiera en uno de los mejores jugadores de la historia.

“Sé que se dedicaron completamente para ayudarme a lograr mis sueños y que siempre fueron mi fuerza motriz y el viento en mi espalda. No fue una decisión fácil, pero todos sentimos que necesitamos un cambio”, afirmó Nole en un comunicado que subió a través de las redes sociales. Su postura es lógica y entendible, percibe que su grupo de trabajo no tiene la misma energía que él y busca nuevos horizontes. O el simple hecho que esa baja de energía por parte del equipo técnico repercute también en su aspecto emocional.

En los últimos años consiguió una hegemonía que lo catapultó indiscutidamente en la cima del ranking. Un nivel excepcional, rozando la perfección, que lo dejó considerablemente lejos de los demás jugadores del circuito. Pero hubo un título que frenó ese envión: Roland Garros 2016. Luego de ganar el título de Grand Slam que faltaba, el serbio comenzó un período de suspensión. Un viaje mental que Andy Murray aprovechó para quedarse por primera vez con el número uno del mundo.

¿Es posible ser el mejor dentro y fuera de la cancha? Djokovic intenta buscar su mejor versión no sólo como tenista, sino como esposo y padre. Una tarea difícil, pero es el momento de poder disfrutar también de los momentos en familia y no desperdiciar tiempo con su hijo Stefan.

“Mejorar es cambiar”, afirmaba el político británico Winston Churchill. A punto de cumplir sus 30 años, el serbio decide darle un cambio radical a su vida deportiva. Mejorar, mejorar y mejorar aún más. La actualidad de Djokovic es como empezar un nuevo día o una nueva época: esa linda sensación de volver a empezar y recuperar el tiempo perdido.

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