Franco Squillari es considerado el primer integrante de La Legión. Alcanzó el número once del mundo y las semifinales de Roland Garros 2000, su mejor resultado en un torneo de Grand Slam. El argentino dialogó con Ventaja Tenis Radio acerca de su carrera tenística, sus vivencias en el torneo parisino y su único enfrentamiento ante Rafael Nadal, actual campeón del segundo Major de la temporada.

¿Tuviste la posibilidad de ver la final de Roland Garros?

El domingo con mi socio hicimos una clínica para la marca Yonex en Córdoba. No me quería perder el partido y vi la repetición a la noche. Rafa es un animal, increíble lo que ha hecho. Ganar diez torneos de Roland Garros es difícil, como también es dificil explicar en palabras lo que hace en polvo de ladrillo. No sólo lo admiro por sus logros en Roland Garros, sino por toda la gira que comenzó en Montecarlo. Ganar 10 títulos en tres torneos distintos es inexplicable y lo que uno tiene que hacer es sentarse a mirarlo cada vez que juega. Esto no termina acá, él va a seguir buscando y hay que admirar lo que hace.

¿Qué recordás de ese Rafael Nadal que te venció en Sopot 2004?

En 2003 yo había alcanzado la final de ese torneo. Perdí con Chucho (José Acasuso) la final. Al año siguiente me toca Rafael Nadal en cuartos de final. Estábamos programados para jugar a la noche, en Cancha Central. Se largó una lluvia torrencial y terminamos jugando al otro día a las 10 de la mañana en una cancha secundaria, donde el fondo estaba medio resbaladizo. Yo jugaba muy atrás y hacerle un punto a Nadal en esa época ya era muy difícil. Cubría muy bien los espacios, resbalaba y llegaba a todas las bolas. Se veía que iba a ser un gran jugador, pero creo que ni él se imaginaba todos los títulos que ganó hasta ahora. Eso es algo que se va dando a medida que pasan los años. Él mismo se va sorprendiendo cada día y eso es lo que lo hace motivarse en cada torneo. También se veía que era hiperquinético, no sólo entrenaba a full en tenis sino que le gustaba estar mucho en el gimnasio. Era un fanático del fútbol, jugaba con el tío y parte de su equipo que viajaba con él. Siempre estaba haciendo algo y en el vestuario tenía la característica de estar en constante movimiento. Lo recuerdo muy bien cuando lo enfrenté ese día.

¿Cómo veías la proyección de los más jovenes cuando compartías el circuito?

Tuve la suerte de haber jugado varios años y haber visto a la mayoría de los campeones de Grand Slam actuales. Me llamaba mucho la atención también Juan Carlos Ferrero, mentalmente era un superdotado. Después lo demostró alcanzando el número uno del mundo. Guillermo Coria y David Nalbandian eran distintos tenían características ganadoras por encima de la media. Cuando te toca jugar con esos jugadores te das cuenta quién es un diferente y quién no. A Roger lo veía como un fenómeno, sorprendió a todos por lo que ha conseguido. Jugué dos veces contra él y en ese momento yo me veía con mejor nivel.

¿Qué se te pasa por la cabeza cuando llega Roland Garros?

Siempre nostalgia. Cuando empieza el torneo lo extraño. Desde chico uno soñaba con jugar alguna vez el cuadro principal del torneo. A medida que va pasando la carrera uno supera etapas y objetivos. Jugar octavos de final con Andre Agassi fue super gratificante. Superó las expectativas que uno tenía de chico. El mayor secreto del deporte es superar las ambiciones que uno va teniendo cuando sos joven, superándote año a año y aumentar las marcas. Roger Federer y Rafael Nadal mantienen una vigencia que no se ha visto nunca, ni en los grandes nombres como Ivan Lendl, John McEnroe, entre otros.

¿Qué recuerdos tenés de ese memorable partido con Andre Agassi?

En el 99 no estaba preparado mentalmente para ganarle a Andre Agassi, menos en una primera ronda. Después me enteré con los años, cuando lanza su biografía, que menciona ese partido como uno de los mejores de su carrera. Él no se sentía favorito, lástima que yo no lo sabía en ese momento. Era tres años más chico de lo que fui en el 2001 cuando lo enfrento con chances reales de ganarle. En el quinto set salió con un plus energético que no me lo imaginé y me ganó el partido.

Alcanzaste las semifinales de Roland Garros y fuiste número once del mundo, ¿Eras consciente de esos logros?

Obviamente lo disfruto más hoy que en aquel momento. El jugador profesional cuando está en medio de la voragine del año va de semana en semana. Cuando tenés un gran resultado sos consciente, lo disfrutás y crecés mucho en confianza pero es difícil relajarse porque es contraproducente para el alto rendimiento. Siempre tenés jugadores que la pelean de abajo y tienen mucho hambre, entonces es malo dormirse en un buen resultado. Al torneo siguiente tenés que estar como si no hubieras ganado nada. Eso es lo que mejor hacen Rafael Nadal y Roger Federer. Pero miro hacia atrás y pienso que era otro el que corría, me ha traído más alegrías que tristezas.

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