Sergio Roitman entendió en sus inicios que la vida no consistía sólo en vuelos, entrenamientos y partidos, una rutina muy común en un tenista profesional. Aprendió a disfrutar y aprender de los países a los que visitaba y eso le permitió poder cerrar la etapa como jugador más fácilmente, tomar con tranquilidad una difícil decisión.

Actualmente forma parte de la empresa Go Events, que se encarga de asesorar a medios de comunicación en los grandes eventos deportivos. Escopeta dialogó con Ventaja Tenis Radio sobre su carrera tenística y compartió su divertida anécdota con Rafael Nadal en 2003.

¿Seguís ligado al tenis?

No, lo último que hice fue hace siete años. Apenas me retiré estuve un año entrenando a la hermana de Ernests Gulbis (Laura Gulbe), que tenía 15 años en ese momento. Después de un año de esa experiencia no hice más nada con relación al tenis. Igual sigo vinculado, sigo con amistades, pero no quedé muy cerca del tenis que digamos.

¿Cómo fue esa experiencia de entrenar a Laura Gulbe?

Fue una muy buena experiencia. Después de un año renuncié, pero fue divertido. Conocer a la familia fue alucinante, el padre es un personaje importante. Ernests es un jugador de la hostia, tiene un talento que se le cae por las orejas. Fue muy rica la experiencia.

¿Qué creés que le falta a Ernests para volver a su mejor nivel?

Es todo mental como siempre en este querido deporte. Tiene que tener un poquito más de paz, porque tenísticamente es muy bueno y es un pibe que entrena bastante. No es que es un vago que no hace nada. Cumple con muchos de los requisitos, lo que pasa es que cuando empieza el partido, si no estás tranquilo mentalmente se refleja, se nota y los resultados son muy duros.

¿Extrañás el circuito?

La adrenalina que hemos vivido durante tantos años, independientemente del nivel que llegó cada uno, estaba siempre. Se extraña bastante, pero se reemplaza con otras cosas.

¿Cuántas cosas te pasan por la cabeza en un partido de tenis?

Obviamente hay partidos que marcan más o se sienten más que otros, pero el tenista siempre se está jugando algo, siempre. Sea un torneo chico, mediano o grande, o necesite los puntos para entrar a un torneo la semana próxima o porque defiende puntos. Entonces digamos que la montaña rusa de los nervios y de las emociones está prácticamente siempre a flor de piel. Hay momentos en el año que ya no das más y estás con menos intensidad, pero yo te diría que arriba del 80% del año estás muy conectado en todo, jugando siempre por algo.

¿Cuándo comenzó tu conexión por la música?

De chico estudié piano seis años. Mis padres querían que yo sea pianista clásico, no lo han logrado, pero estudié mucho tiempo. La música siempre estuvo en mi casa, a mí me gusta mucho. Escuchaba música clásica desde chico y después de grande me metí con el rock, empecé autodidacta con la batería y es un romance que sigue hasta el día de hoy. Seguimos tocando con la banda The Miutants. Elegimos algunos lugares para ir a tocar y nos divertimos. Sigo vinculado y la conexión es muy fuerte con la música.

¿Qué recuerdos tenés de tu partido con Rafael Nadal en la final de Cherbourg 2003?

Rafa tendría 16 años, un pendejo insolente (risas). En esa final lo fueron a ver por primera vez la gente de Nike, de ahí iba a salir su primer contrato. A mí en ese momento no me pareció que era una bestia tenísticamente, pero sí mentalmente. Terminó el partido, que fue a tres sets. Fue muy duro, pero gané. Rafa estaba con una depresión, hundido, con la mirada en el piso. Lo vi tan mal que me acerco mientras armaban la ceremonia y le digo: “Rafa tranquilo, qué te pasa, 16 años tenés. Estás jugando en indoor y es tu tercer final consecutiva”. Y él me contesta: “Otra final perdida. Tengo miedo que me agarre el síndrome de Ivan Lendl, que no podía ganar las finales”. En ese momento no entendía la vara que se había puesto a los 16 años. Dame a mí la carrera que tuvo Lendl y te la firmo ahora (risas).

Hace un par de años declaraste que el tenis es un deporte para huecos. ¿Seguís con ese pensamiento?

Yo estoy muy contento con la carrera que hice. Lo de hueco se da en todos los deportes. Hay gente que va más derecho al objetivo y lo que le pasa alrededor no lo ve, entonces es más fácil atravesar presiones. Yo era una persona que estaba muy atenta a todo, entonces sentía un poco más todo lo que estaba sucediendo. Era mi lucha como tenista y estoy muy contento con lo que hice, di todo hasta el último día. Por eso cuando cerré el capítulo, lo pude cerrar.

¿Tuviste algún tenista como referente?

Nuestros referentes eran Hernán Gumy y Marcelo Charpentier, que estaban entre el 50 y el 100 del mundo, respectivamente, y eran nuestros representantes de Copa Davis. Eran nuestros referentes del momento, pero no hemos tenido una admiración

¿A qué se dedica la empresa GoEvents, la cual sos parte?

Somos cuatro socios en la compañía, que la creamos hace un par de años. Contactamos a los medios que van a cubrir los eventos, por ejemplo la Copa América, Mundiales, Juegos Olímpicos, entre otros. Le hacemos un servicio de “llave en mano”, les damos alojamiento, el armado de los estudios de televisión y transporte. Entonces cuando un medio va a cubrir un evento lo único que hace es subirse a un avión y cuando llega tiene todo armado por nosotros en cualquier parte del mundo. Estamos muy contentos con el resultado de la empresa. Tenemos una cadena de clientes muy buena y una aceptación aún mayor en el mercado internacional.

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