Javier Frana se describe como una persona sencilla, que disfruta de la vida al máximo en cualquier lugar del mundo, ya sea en Wimbledon como en el jardín de su casa. “Vivir lo más fácil y lo más simple posible”, remarca. Ex tenista y comentarista en las transmisiones de ESPN durante casi 20 años,  Javi dialogó con Ventaja Tenis Radio y contó su actualidad en el periodismo y su carrera como jugador profesional, todavía con el récord de ser el último argentino en ganar un torneo sobre césped.

¿Cómo te estás preparando para la cobertura en Wimbledon?

Siento que los días antes cada uno empieza a ponerse mucho más en tema. Empieza a funcionar la producción y el tránsito de información, situaciones y cosas a tener en cuenta. No es tan diferente como los jugadores pero te vas metiendo progresivamente en lo que viene. Es un evento de los más especiales y lindos que hay por la tradición.

¿Cómo es incursionar en el periodismo después del retiro?

Fue una cuestión casual en cierta manera, fortuita, afortunada. Yo había tenido durante mi carrera unos cinco meses de hepatitis. Varios meses la pasé encerrado y sin poder hacer actividad, entonces veía el tenis que había en ese momento. Obviamente que sin querer vas teniendo una opinión o vas haciendo una especie de análisis cuando vas viendo un partido, cosa que yo nunca hacía porque la verdad no miraba mucho tenis por televisión. Años más tarde, después que me retiré, casualmente me encontré en un evento social con el productor Carlos Mariani. En ese momento cuando lo encontré ya estaba trabajando para la programación de ESPN y siempre habíamos tenido una buena relación. Me preguntó si me interesaría comentar, ahí empezó y al tiempo me llamaron. Arranqué Roland Garros en el año 1998.

¿Veías tan claro los partidos como los ves ahora en las transmisiones?

Como a todos les pasa en la vida, uno se pregunta: “¿Por qué ahora veo cosas que no vi antes?”. Lo que era una debilidad mía terminó convirtiéndose en lo que hoy me permite tener este trabajo. Dentro de la cancha, tal vez en los primeros años largos de mi carrera, era difícil tener una lectura acertada y clara. Después al final se transformó en una parte más importante y mucho más precisa. Después vas entendiendo algunos momentos del partido, los tiempos de la televisión son crueles en ese sentido porque a veces tenés que decir algo sustancial pero tenés 15 segundos para decirlo entre punto y otro. Pero por otro lado tenés el desafío de estar siete u ocho horas en una transmisión, porque te tocan partidos largos. Eso te lleva a agudizar tu vista y tu percepción.

¿Cuál fue uno de los rivales más duros de tu carrera?  

Con Andre Agassi en Roland Garros sufrí porque estaba en un día muy inspirado y cuando él estaba así era muy difícil aguantarle el ritmo, sacarlo de posición. Después con algunos podés perder fácil o no, pero sentís que lo podés jugar o que cometés errores porque vas forzado. Pero yo llegué jugando bien en ese Roland Garros y tenía como objetivo sacarlo un poco de la línea de fondo, que no esté pegado tan encima de la línea y parecía la película del gigante contra el que le pega y no hace nada. Fue frustrante en parte porque no había forma de sacarlo y jugaba muy rápido. Ese es un partido que te acordás de lo difícil que fue porque hacés un esfuerzo enorme para decorar el marcador.

Vos has ganado el último título de Argentina en césped ¿Por qué creés que Juan Martín Del Potro no ha conseguido ganar un título en esa superficie?

Yo creo que básicamente no tuvo la regularidad para jugar muchos torneos en césped, nada más que por eso. Ya sabemos todo lo que ha tenido que pasar y todas las interrupciones. Hay que ver también cuáles fueron sus prioridades. Yo terminaba Roland Garros y si ahí no me iba bien, en la segunda semana de Roland Garros ya estaba jugando un torneo en las afueras de Inglaterra, una especie de exhibición. Después jugaba Queens, Nottingham, Bristol o Manchester, dependiendo de los torneos en ese momento. A veces me quedaba las dos semanas de Wimbledon y después me iba a Newport. A mí me gustaba mucho la superficie.

¿Qué fue lo que te dejaron las experiencias olímpicas?

Es la medalla invisible que todos se llevan y que todos tienen por haber participado en los Juegos Olímpicos. Imaginate estar en un barrio muy lindo, puesto todo para la foto y que todo el mundo que circula son atletas reconocidos de cada país. Te sorprendías todo el tiempo porque podías ver las prácticas, interactuar y te ibas conociendo con atletas de otras disciplinas. Es como cuando los músicos se juntan a hablar de música, a pesar de que toquen instrumentos distintos. Eso es lo más lindo que me tocó como deportista.

Perdiste la medalla de bronce, ¿Qué fue lo que pasó?

No sé qué fue lo que pasó. Se lo mostré a algunos amigos de mi hijo, la tenía en una caja debajo de la cama. Es misterioso y daría todo lo que tengo para saber qué fue lo que paso. De mi casa nunca tendría que haber salido. No era muy apegado a esas cosas, pero te vas poniendo grande y uno sueña con mostrársela a sus hijos. Hice una gestión para ver si la recuperaba, pero quedó en el intento por ahora.

¿Qué te dejaron las entrevistas con Roger Federer y Rafael Nadal?

En el caso puntual de Rafa y Federer, son dos fenómenos. Son dos personas super fáciles, obvio que también te generan ciertos nervios porque con Federer hay que hablar en inglés y se te puede complicar un poco más. Pero más allá de eso son dos personas sorprendentemente normales y que se ponen a tu altura. Los tipos son muy terrenales, más los conocés y más los valorás por esa sencillez. Te saludan, te preguntan por Argentina. Son admirables porque lograron cosas que nadie pudo hacer en la historia de este deporte. Son tipos que no están en el plan de estrella.

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