El físico había sido un problema sin solución para Juan Martín Del Potro en sus comienzos. Creció muy rápidamente de estatura en su adolescencia y eso le había provocado algunas lesiones, por falta de prevención en las zonas lumbares. El punto de inflexión para encontrar la solución fue en 2008, donde contrata a un grupo de trabajo que le permitió consagrarse como uno de los jugadores más importantes en la historia del tenis argentino. Uno de los responsables de esta evolución drástica en su físico fue Martiniano Orazi, quien fue su preparador físico a lo largo de casi ocho años. Marti dialogó con Ventaja Tenis Radio y contó la actualidad de su empresa SportsLab, integrada por varios profesionales deportivos, y su experiencia con el tandilense en estos años.

¿Cómo se trabaja la preparación física de cara al césped?

En la preparación de Diego Schwartzman, trabajamos el fortalecimiento en las piernas y del tren inferior. En el pasto uno tiene que bajar mucho más el centro de gravedad, la separación, la apertura de piernas y la flexión. Es muy importante el fortalecimiento de los cuádriceps, los glúteos, que se suelen sobrecargar cuando uno empieza a jugar en este tipo de superficie. Hay mucho trabajo además de frenado excéntrico, con pasos cortos donde trabaja mucho más la parte neuromuscular. El jugador tiene que estar muy fuerte porque vienen del polvo de ladrillo, con otras capacidades que están bastante desarrolladas como la potencia aeróbica y la resistencia. Se trata de reducir el índice de lesiones y a partir de ahí mejorar el rendimiento.

¿Qué requisito hay que tener para ingresar a SportsLab?

El requisito es ser un deportista, el tiempo y dedicación que uno le tiene que dar. Nosotros trabajamos con chicos de alto rendimiento, que están en proceso formativo, de 12 años en adelante. Cuando uno viene a trabajar a SportsLab es porque está interesado en mejorar su físico, salud y rendimiento deportivo. Muchas veces nosotros hablamos con jugadores y lo que le transmitimos es la constancia, los buenos hábitos y el orden que tiene que tener un jugador de alto rendimiento. Esto va conectado con un montón de áreas interdisciplinarias como la parte nutricional, kinésica preventiva, traumatológica, deportológica. Lo que necesita es la intención y las ganas de ir por más en el desarrollo del deporte que está haciendo. Eso no significa que tenga que ser un jugador profesional, para nada. Puede ser un chico que tiene el sueño de mejorar su rendimiento deportivo en diferentes niveles. El cuerpo es más allá de la vida deportiva, tiene que durar más de 35 o 40 años

¿Cómo fue ese primer contacto con Juan Martín Del Potro?

Juan Martín Del Potro fue un orgullo para mí. Fue un placer trabajar casi ocho años con él. En el 2008 yo estaba trabajando con José Acasuso y Pablo Cuevas, que todavía continúa en el circuito. Se dio la propuesta a través del padre de Juan (Daniel Del Potro) y de Franco Davin, pero nunca había trabajado con ellos. Lo conocía a Juan, yo trabajaba como preparador físico en la Asociación Argentina de Tenis y me conocía un poco de ahí, pasaba por el CENARD antes de irse a algunas giras y nos cruzábamos. Yo sabía que tenía unas condiciones espectaculares, con una proyección muy buena pero que venía con varios inconvenientes físicos. Realmente tenía mucha confianza en él e idealizaba poder trabajar con entrenadores de primerísimo nivel como Franco Davin. Me gustó el proyecto, no solamente por Juan sino por la seriedad del trabajo. Me reuní, charlamos, me llamaron y la verdad que enseguida pegamos muy buena relación. Siempre fue un chico muy trabajador, muy respetuoso y de donde pudimos hacer realmente con el fruto de su sacrificio. Era muy ordenado y con un objetivo claro: que pueda desarrollar su físico para su estatura. Siempre él quiso ser el mejor y me lo decía. No era un fanático del sacrificio, pero él sabía que era un medio para ese fin. Lo tenía claro y eso es lo que lo convencía a esforzarse cada día. Sabía que él necesitaba ese trabajo físico por su talla para poder lograr competir de igual a igual con deportistas que estaban muy arriba y que tenían otras ventajas como la estatura y el peso. Después tuvimos ocho años seguidos donde vivimos momentos increíbles, fue un placer.

¿Cómo se vivieron esas dos semanas en el US Open?

Juan Martín me sorprendió siempre, día a día. La coordinación que él tiene con dos metros es espectacular. Cuando yo arranqué, al poquito tiempo él ganó esos famosos torneos seguidos y llegó a estar Top Ten en 2008. Después hizo una gran pretemporada y trabajó muy bien durante el año, en diferentes bloques que hacíamos. Descansamos para encarar las siguientes giras y eso nos hizo crecer muy rápido por ese lado. Desarrollaba mejor la parte técnica una vez que iba descubriendo mucho mejor su cuerpo. Lo que le transmití en el US Open es que siempre se agarre de todo lo que él había hecho hasta ese momento. Hizo un esfuerzo de no volverse a Buenos Aires las semanas previas al torneo. Cuando él gana Washington, habíamos llegado de cero grados en Argentina a 40 grados en dos días. Sufrió mucho el calor, pero así y todo gana el torneo. Después llega la final en Montreal y pierde la final con Andy Murray. Esas semanas fueron un desgaste muy grande por el calor, pero por otro lado nos dio una adaptación muy rápida que era una pena perderla. El jugador sudamericano está a contramano del clima y de las distancias, y era una lástima volver a Argentina. Después de ese certamen, Juan decide bajarse de Cincinnati. Descansamos en Miami, continuamos con la temperatura adaptada para el US Open y se entrenó muy bien. Fue pasando partido a partido y resistiendo el calor que hacía en Nueva York. Su físico lo acompañaba porque trabajó muy bien. Después de ganarle un partidazo a Rafa en semifinales, con una intensidad enorme, al otro día juega la final. Para el punto de vista emocional haber jugado la final fue un beneficio en ese momento. No pudo dormir el día anterior por la ansiedad, pero Juan sorprendió y lo manejó con una manera soberbia.

¿Qué pasó en esos días cuando estaban por operar a Delpo por primera vez de la muñeca?

Cuando estamos arracando la siguiente temporada, vamos a la exhibición de Kooyong y aparece una molestia en la muñeca derecha. Vamos a hacer un estudio, donde al principio no había algo realmente importante. En Buenos Aires empezamos a hacer diferentes estudios para poder entender exactamente el tipo de dolor, el tipo de lesión que había. Se decidió ir por el mejor doctor, por la recomendación misma del equipo personal de Juan. Hay un montón de profesionales y cada uno tiene una mirada diferente, por eso tampoco había que escuchar demasiadas opciones. Los médicos personales de él decidieron derivarlo a Richard Berger, donde primero lo evaluó, le hizo los estudios correspondientes. Probó con rehabilitación, pero ahí se determinó operar. Fue muy bueno al final porque la derecha está mejor que nunca, la verdad quedó bárbara e hizo una muy buena rehabilitación y volvió aún mejor de lo que estaba en ese momento.

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