Christian Miniussi se siente afortunado con el tenis, un deporte que le permitió crecer y desarollarse como persona a lo largo de los años. Y justamente afortunado se sintió en el Citibank Open de Brasil, torneo en el que se consagró entrando como lucky loser en el año 1991. Minu había sido el último jugador con ese hito antes de que Leonardo Mayer ganara su segundo título en Hamburgo de esa misma manera. Oriundo de Adrogué, ciudad del partido de Almirante Brown, el ex tenista argentino dialogó con Ventaja Tenis Radio acerca de las presiones del tenis, la marca histórica que comparte con Leonardo Mayer, la Copa Davis y su medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

¿Cómo fue ganar ese torneo como lucky loser al igual que Leonardo Mayer la semana pasada?

Tengo recuerdos buenísimos, increíbles, porque había perdido en la qualy el domingo a la tarde y me quedé porque el torneo se jugaba en el hotel. Miré el cuadro, en ese momento entraba por ranking como lucky loser. Ahora se hace por sorteo pero en ese momento era el primero en entrar. Entonces agarré el cuadro, lo revisé todo uno por uno y todos los jugadores estaban ahí, vi que habían llegado todos en el hotel y dije “chau, no tengo chance de entrar”. Me acuerdo que los que habíamos perdido nos quedamos jugando a las cartas ese día como hasta las cinco de la mañana. Hasta las diez tenés tiempo para ir a firmar como lucky loser y como se jugaba en el hotel bajé a las diez menos cinco, firmé y me volví a dormir. A las dos horas me llamaron contándome que Thomas Muster se había levantado con la espalda hecha pelota, que no podía jugar. Así que salí rajando de la habitación, me fui corriendo de camino a la cancha, me comí un pancho en el camino y entré a jugar súper relajado.

¿Por qué te sentías tan relajado?

Porque estás jugando gratis, si ya perdiste. Todo lo que te viene de ahí en adelante es un bono porque vos del torneo ya quedaste eliminado. Y la verdad que es una sensación única poder jugar así. O sea, jugás sabiendo que ya perdiste pero te dan una doble oportunidad, algo que no pasa casi nunca. Entonces la verdad que por lo menos en mi caso fue jugar relajado como nunca.

¿Qué significa para vos como persona Leo Mayer?

Lo conozco obviamente. No soy amigo de él. Tengo el trato de cruzármelo en algún torneo, sobre todo en el Argentina Open. Hay gente que ya la palpás, te das cuenta que es gente humilde, perfil bajo, que no se la cree, que trata a todos por igual. Es lo mismo que se cruce con el que limpia el vestuario que con Rafa Nadal. Lo ves que es un tipo sencillo y es difícil encontrar eso en el tenis, en un deporte individual donde cada uno está en la suya, donde muchos se marean y la verdad que Leo Mayer en ese caso es un ejemplo. Está bueno que a tipos como a él le vaya bien porque muchas veces hay malos consejeros que te dicen que para llegar a ser bueno tenés que creértela, no darle bola a nadie, hacer la tuya. Y está bueno el caso de Leo Mayer, que sería el caso de Guga Kuerten a otro nivel. Vos lo ves a Guga Kuerten que es un pibe que se te sienta a tomar una birra con cualquiera en cualquier lado en ojotas. Está bueno que a la gente normal le vaya bien como ejemplo.

¿Cómo es manejar la presión en los partidos importantes?

Yo creo que también es la diferencia entre los buenos y los no tan buenos. La diferencia pasa un poco por ahí, en saber manejar la presión, en creérsela un poco. En general, los torneos que iba bien clasificado no me iba bien. En general me ha ido bien cuando venía de atrás. Cuando llegué a octavos de Roland Garros, entré último en la qualy, pasé la qualy y un poco siempre así, siempre viniendo de abajo. Otro año que llegué a cuartos de Roma también fue así, medio a los tumbos. Pero las veces que fui de cabeza de serie me fue mal el 90% de las veces. Y es un tema totalmente mental.

¿Cómo fue jugar con Guillermo Vilas en un dobles?

Es verdad, jugué dobles con Vilas. Y jugué singles contra Vilas también. En Mar del Plata además jugué dobles, que es su tierra. La verdad que la experiencia fue espectacular. Yo era bastante chico y para nosotros Guillermo siempre fue un espejo, por lo menos dentro de una cancha de tenis. A los primeros que vi jugar fueron a Vilas y a Clerc jugando Copa Davis, y de pronto estar al lado de él. Yo por suerte ya había entrenado con él un par de veces, había jugado singles dos veces contra él entonces un poco el miedo ya lo había perdido porque un poco lo conocía. De hecho me lo cruzaba, tenía bastante trato con él. Por suerte no tenía el miedo de estar adentro de una cancha con él pero el placer estaba.

¿Cómo fue tu experiencia olímpica y haber ganado la medalla de bronce en Barcelona 1992?

El tenista en general, hoy un poco más porque hay tanta comunicación que se le da mucha más importancia, pero el tenista cuando nace, cuando empieza a jugar al tenis su mayor ilusión no es el JJOO. Por lo menos en esa época, casi que no existía un JJOO. Y siempre de chiquito te dicen que querés hacer y uno dice: “Quiero jugar Roland Garros, quiero jugar Wimbledon”. De hecho en 1988 me convocaron para Seúl y no fui. Muy mal asesorado y muy tonto yo también pero bueno no fui porque tenía otros compromisos, otros torneos. Después fui a Barcelona, tuve la suerte de tener la revancha y encima gané la medalla así que a partir de ahí empecé a valorar y a darme cuenta de lo que era un JJOO pero que a mí nadie me había inculcado ni al tenista se le inculca mucho lo que es un JJOO.

¿Empezó alguna negociación por algún jugador para el Argentina Open del año que viene?

De ese tema se ocupa Miguel Nido, que es el dueño del torneo. Sí, hay negociaciones con tres o cuatro jugadores y de hecho hay un par que están bastante firmes pero bueno obviamente yo no puedo decir nada, pero hay buenas señales.

¿Qué te dejó el tenis profesional?

Yo te diría más que nada el tenis, no sólo el tenis profesional pero el tenis como vida también me ha dejado muchas cosas. Tengo un montón de amigos fuera del tenis profesional. De hecho yo voy al Adrogué Tenis Club desde que nací y hoy sigo yendo, trabajo ahí y voy los fines de semana a juntarme con amigos y me ha dado la posibilidad de no tener que estudiar. Me ha dado conocer muchos lugares que no hubiese conocido seguramente si no fuese por el tenis, otras culturas. Me ha dado una academia de vida, una calle que no hubiera podido tener si no hubiese salido de mi barrio. Gracias al tenis pude viajar mucho y madurar mucho desde ese lado, del lado de las culturas y de la vida en general.

¿Qué equipo pondrías el mes próximo en el repechaje de la Copa Davis ante Kazajistán?

El tenis es un deporte muy de momentos. Mirá lo que es la semana de Leo Mayer. Lo agarrás y es capaz de ganarle a cualquiera y tal vez hace una semana atrás no lo convocabas ni a palos. Hoy yo lo convocaría a Leo Mayer seguramente. Lo convocaría a Diego Schwartzman. Delbonis está de vuelta repuntando. Y Del Potro aparentemente dijo que no va a jugar, se sabe que no va a jugar.

¿Si no está Del Potro quién es el cuarto integrante del equipo?

No sé si Zeballos puede tener una oportunidad para jugar el dobles que está en un buen momento. Yo lo llevaría más a Zeballos que a Olivo. Es un partido muy chivo, por el descenso. Sobre todo porque a Renzo le falta un poco de rodaje en ese sentido. En partidos tan chivos yo no lo expondría tanto.

¿Te gustaría o te sentís capacitado para ser capitán de Copa Davis en algún momento?

No sé si me gustaría. Y además creo que no. Como nunca me dediqué a ser entrenador de alto rendimiento porque es una cosa que por decisión propia nunca quise hacerlo. Me gusta enseñar pero no a jugadores de alto rendimiento. Enseño más tenis social porque de alto rendimiento te consume casi todas las horas del día y hasta el fin de semana estar atrás de los chicos todo el tiempo. Y creo que a raíz de eso no estoy capacitado porque para ser capitán de Copa Davis tenés que estar metido como coach profesional durante muchos años como para que después te consideren.

Foto: Noticias de Brown

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