El tenis siempre cuenta con historias maravillosas. Experiencias de vida que engrandecen el esfuerzo de muchos jugadores del circuito y Juan Cruz Aragone es uno de esos tenistas que superaron las adversidades para hacerse más fuertes, más resilientes. La historia comienza en 2001, momento en que tuvo que partir hacia Estados Unidos por la crisis que afrontaba Argentina, su país natal. Pero la situación más difícil de su carrera fue a los 16 años luego de permanecer tres semanas en coma por una infección respiratoria. El problema no terminaría ahí, ya que después le diagnosticaron diabetes grado uno y su manera de prepararse para los partidos cambió radicalmente. Sin embargo, no impidió que pueda perseguir sus sueños. Aragone dialogó con Ventaja Tenis Radio sobre su actualidad y sus cuidados con la insulina en sus partidos.

¿Qué representó para vos haber pasado la qualy y jugar el cuadro principal contra Kevin Anderson?

Fue algo que voy a recordar toda mi vida especialmente porque llegué el sábado a Nueva York y todavía no estaba ni en la qualy, necesitaba que entre otro americano para que me den a mí la wild card así que yo estaba más que contento cuando me dijeron que entré a la qualy y dije: “Qué oportunidad”. De no pensar que iba a estar en el torneo a estar en el US Open y después ganar una ronda y después dos y después tres y al final entré al cuadro principal. Para mí era un sueño estar ahí y tener la oportunidad de jugar contra alguien que este verano viene jugando bien y que también fue al colegio. Fue realmente un sueño, algo muy especial para mí hacerlo solo tres meses afuera del colegio. Me ayuda mucho a mi carrera para empezar con confianza y tener la mentalidad para jugar contra estos profesionales.

¿Qué rescatás de esta primera experiencia profesional en el US Open?

El tenis es como un proceso. Tampoco voy a tomar esta semana y cambiar mis planes y poner diferentes metas. Yo voy a seguir con la misma meta, el mismo plan, voy a jugar los mismos torneos. Tampoco me voy a agrandar un montón. Tengo que hacer el proceso para poder el próximo año estar en el US Open con mi propio ranking y poder jugar otros Grand Slams. Así que por ahora voy a seguir con la cabeza baja y jugando lo mismo que vengo jugando todo el verano, con el plan que he hecho con mis entrenadores. Y si todo sigue como está siguiendo ojalá en Australia pueda entrar a la qualy. Por ahora estoy contento con lo que he hecho y voy a seguir igual.

¿Qué fue lo que te pasó hace algunos años atrás?

Tuve una etapa en la que estuve muy mal cuando tenía 15 hasta los 17. Tuve que ir al hospital y estuve en coma un par de semanas. Hace un año atrás me agarró diabetes. Después de salir del hospital y pensar que estás totalmente sano, me pegó otra y me sacó del tenis por un par de años. Fue un tiempo muy difícil para mí pero yo pensaba hacerme profesional, cuando tenía 15 o 16 esa era mi meta y con eso terminé yendo a la universidad. Así que obvio, me pasaron un montón de cosas feas pero saqué muchas cosas positivas. Ahora la suerte me está saliendo un poquito mejor y estoy contento por eso. Fue una época muy dura en mi vida.

¿Te aplicás insulina o tenés una bomba de insulina?

Tengo diabetes tipo uno. Ahora tengo una bomba de insulina que me ayuda un montón pero en la cancha yo me tengo que dar una inyección pero por ahora lo tengo bien controlado. Tengo un par de diferentes aparatos que me ayudan en la cancha. Obvio que la tecnología en estos días te ayuda un montón. Es como todo, lo tenés que aprender a manejar. No es la cosa más fácil estar en la cancha siendo diabético.

¿Cómo llevás adelante esto con la alimentación?

La verdad que es como todo la diabetes, es algo que tenés que aprender a manejar. No hay ninguna fórmula perfecta que te van a decir que si vos hacés esto y esto y comés esto y esto tu glucosa y tu azúcar van a estar perfectos y no vas a tener problemas. Para mí los partidos son muy duros porque yo no sé lo que va a pasar porque cuando estoy compitiendo tu cuerpo está bajo mucho stress, tu cuerpo suelta diferentes hormonas y eso me afecta mucho al azúcar. Es duro tratar de controlarla. Yo tengo un aparato que se llama Dexcom que me manda 24 hs. al día mi azúcar directo a un monitor que tengo y a mí teléfono y encima eso también me lo manda a cualquier persona que quiera. Entonces cuando yo estoy en un partido se lo manda a mi madre, a mi padre, a mi trainer, al fisio. Entonces si yo estoy jugando y ellos ven algo que yo cuando estoy metido en el partido no veo me dicen: “tomá azúcar, date una inyección”. Hay cosas que me ayudan a controlarla pero también es como vos decís, a veces no sabés, te la tenés que jugar un poco.

¿Qué recuerdos tenés de tu ida a Estados Unidos y cómo fue ese cambio de cultura?

En ese momento yo era muy joven, no lo aprecié tanto como si fuera más grande pero si es obvio, es completamente diferente. Yo tengo todos mis amigos en Argentina, me mude a California a una edad joven. No conocés a nadie, tenés que aprender un idioma nuevo. Igual en Argentina hacen un buen trabajo en enseñarte inglés pero no es lo mismo. Los chicos no me sabían llamar Juan Cruz por eso me pusieron JC. Todo es una transición, les costaba hasta decir mi nombre. Te sentís un poco como un extranjero pero el tiempo pasa y te vas acostumbrando y ahora me encanta vivir en California. También yo voy a Argentina y visito porque ahí está toda mi familia y me encantaría volver a Argentina pero mis padres se sienten super seguros en California y les encanta el clima y todo así que por ahora ellos se quieren quedar ahí. A mí me encantaría ir a Argentina, ahí está toda mi familia así que para mí un poquito triste porque voy cada un par de años.

¿Cuál es tu mayor sueño o tu mayor meta en tu carrera tenística?

Obvio te puedo decir ganar un título, ser número uno del mundo, estaría super contento pero para mí al final del día, con todos los problemas que tuve de salud yo la verdad que ahí afuera estoy disfrutando. Tengo un equipo super bueno atrás mío que siempre me acompaña y me ayuda. Para mí esa parte es más importante, estar ahí afuera divirtiéndome, haciendo algo no solo para mí sino para otros. Porque después de estar un par de años sentado sin poder jugar al tenis tu perspectiva cambia y ves todo un poquito diferente. Para mí esa semana del US Open es algo que jamás me voy a olvidar aunque me vaya espectacular en el tenis o me vaya mal, no sólo porque lo hice sino porque también lo hice con mi equipo. Mi equipo estaba ahí, mis padres, mi novia, los padres de mi novia, mis amigos de la escuela así que para mí fue un orgullo porque lo pude compartir con mis mejores amigos. Eso es algo que yo quiero seguir haciendo aunque me vaya mal en el tenis. Esa es mi meta en los próximos años, seguir divirtiéndome. Por ahora voy subiendo en el ranking así que si sigo así yo creo que me va a ir bien y ojalá pueda seguir al mismo ritmo.

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