La Copa Davis es una competición fantástica, pero muy cruel en muchos sentidos. En la época de la inmediatez, donde podemos dañar con la palabra al instante en cualquier parte del mundo, el exitismo se convirtió en un problema para los deportistas: sos héroe o villano, el mejor o el peor, un campeón o un pecho frío, de la excelencia a la mediocridad. Todo en cuestión de segundos.

Luego de un resultado deportivo no esperado o deseado es común que las críticas aparezcan. El problema es cuando esa apreciación diferente no tiene la intención de construir, sino de dañar. Ese momento donde se buscan responsables de la derrota, en vez de pensar y analizar todo lo que se hizo bien desde que comenzó la gestión de Daniel Orsanic.

Para aquellos que responsabilizaron a los jugadores argentinos que no participaron en la serie, también hay que destacar que muchos de ellos lograron la primera ensaladera para la historia del tenis argentino. Es fácil criticar, pero también podemos ponernos a pensar todo lo que dejaron de lado estos años para poder participar: momentos de descanso con sus familias, preservar el físico para las próximas semanas y buscar puntos para el ranking (la Copa Davis dejó de entregar puntos desde el 2016).

El replanteo está, obviamente si desde ese mensaje aportamos algo positivo. Quejarse es mucho más fácil que pensar y encarar la situación desde otro punto de vista más reflexivo. Perder en algunos casos no es síntoma de que las cosas se estén haciendo mal, sino que hay que tomárselo como una consecuencia deportiva y agradeciendo a las personas que nos representaron esta semana. Las próximas camadas se van a nutrir de los valores de respeto e integridad que demostró la selección mayor en estos últimos años.

Siento mucha impotencia por cómo se manejan en las redes de comunicación muchos periodistas importantes de los medios tenísticos. Nuestro rol como periodistas es informar, siempre con alguna cuota de subjetividad, pero nunca con la intención de creernos los dueños de la verdad, ni para instalar un pensamiento negativo en la sociedad. También estoy convencido que hay nuevas camadas de periodistas con valores y respeto por esta profesión increíble, pero con muchas responsabilidades.

Desdramaticemos la situación de un descenso y no lo comparemos con el fútbol. Con la derrota por 3-1 ante Kazajistán en el repechaje, Argentina jugará el próximo año en la Zona Americana, pero con muchas chances de retomar en 2019 al máximo nivel de la competición por equipos.

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