El argentino, que en 2018 tuvo su mejor año, se apoya en su entrenador, que lo ayuda a disfrutar de los pequeños momentos del deporte.

A Guido Andreozzi el destino le deparó suerte. Mientras intentaba deshacerse de los fantasmas de su cabeza que no le permitían afirmarse de lleno en los 100 mejores jugadores del mundo, se encontró con una compañía inesperada: la de Kevin Konfederak. Resulta que este entrenador, quien fuera un destacado jugador en sus épocas de junior, fue uno de sus pilares para que durante este año el nacido en Buenos Aires hace 27 años tuviera su mejor temporada y finalice dentro de los 80 mejores jugadores del ranking ATP.

“Yo estaba en Estados Unidos en la universidad y en los tiempos libres miraba muchos de sus partidos por mi relación con él. Cada vez que hablábamos intentaba decirle todas esas cosas que anotaba para que los trabaje, porque uno ve cosas desde afuera que a veces no te das cuenta. Él de a poco tomó esa información porque le servía. Cuando volví él estaba trabajando con el polaco Brzezicki y yo me convertí en la tercera pata del equipo”, le contó Konfederak a Ventaja Tenis en un mano a mano durante el pasado Challenger de Buenos Aires.

Pero, ¿qué opina el propio Andreozzi acerca del rol de su entrenador en este año? “El papel de Kevin es muy importante, arrancamos a trabajar juntos en febrero. Sabía que el nivel lo tenía pero no podía llevarlo a cabo entonces eso fue muy importante para mí. Todo fue bueno a partir de ahí”.

Está a las claras que la temporada para Andreozzi finalizó el pasado domingo con la coronación en el Challenger de Buenos Aires en la modalidad de dobles junto a Guillermo Duran. En 2018, el argentino obtuvo cuatro torneos Challenger en singles: Guayaquil, Szczecin, Tunis y Punta del Este. Además, en Roland Garros atravesó la fase clasificatoria; tras ganar en primera ronda un partido electrizante a cinco sets, el español Fernando Verdasco frenó su camino en segunda ronda.

En sintonía con los resultados obtenidos, Andreozzi asegura que en suma, esta temporada ha sido la mejor de su carrera: “El balance de este año es muy bueno. Arranqué el año 260° y termino 80° así que es muy bueno poder encontrar una gran regularidad. Por lo tanto estoy muy contento y con expectativas de que el próximo año pueda ser aún mejor. En los últimos años jugué bastante bien pero no fui regular, tenía dos o tres meses buenos y después dos o tres malos por lo que no me dejaba subir en el ranking”.

Como en toda relación profesional, existen premisas a cumplir que hacen que la convivencia y el trabajo se hagan llevaderos. Y en el caso de la dupla Andreozzi y Konfederak no es la excepción. “Lo primero es la humilidad para escuchar y trabajar, eso no se negocia; entrar a la cancha y siempre dejar lo mejor porque siempre hay cosas para mejorar, ahí se marca la diferencia. Creo que va mucho por ese lado y tratando de disfrutar”.

En cuanto al juego, ¿qué es lo mejor que ve Konfederak en su pupilo? “Tenísticamente es muy vistoso. A veces te preguntan ´¿cuándo se va a meter?´ y eso es lo que hizo ese año: ganar partidos que antes se le escapaban, por eso ganó muchos partidos que antes los perdía en el tercer set y gracias a eso pudo sacarlos adelante. Por eso lo apodé Guerrero”.

“Mirar para afuera y salir de nuestra burbuja chiquita para darnos cuenta de lo que estamos logrando. Eso es lo que le quiero transmitir a Guido”, concluye Konfederak, quien junto a Guido Andreozzi ya planean un 2019 que augura buenas cosas para esta dupla tenística que no para de ascender.

 

 

 

 

 

 

 

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