En el municipio de la Comunidad Valenciana, al sudeste de España, se ubica la ciudad de Jávea. Allí, en esa localidad de 27.225 habitantes, nació hace 36 años David Ferrer. Considerado en su momento como el “quinto Beatle”, o “el número uno de los humanos”, Ferrer supo meterse entre la discusión por los primeros puestos del Tour (llegó al 3° del mundo en 2014) con Federer, Nadal, Djokovic y Murray.

Claro que el hecho de haberse codeado con el jet set del deporte blanco durante varios años causó estragos en él: “Pagué físicamente haberme matado para pelear contra los grandes”, le contó Ferrer a Ventaja Tenis mientras caía la noche sobre un ventanal en un hotel del barrio de Retiro.

El español recibió un emotivo homenaje en Buenos Aires

A pesar de haber estado a la par de los mejores, ganarles le ha resultado algo esquivo a lo largo de su carrera: Frente a Roger Federer disputó 17 partidos y cayó en todos, venció a Andy Murray (otro que anunció su retiro) en seis de los 20 encuentros que disputaron. También se dio el gusto frente a Novak Djokovic (cinco veces en 21 encuentros) y Rafael Nadal (6 en 31).

“El Big Four me mejoró muchísimo y me ayudó a evolucionar. Si llegué donde llegué es porque me pude medir con ellos y eso me enorgullece, porque son de los mejores de la historia”, reflexionó Ferrer.


¿Cómo vive este momento el ganador de 27 títulos a nivel ATP? Fácilmente lo pone él en palabras: “Tampoco es muy diferente; me preparé para terminar a muy buen nivel. Jugué la Hopman Cup y gané dos partidos muy buenos contra Lucas Pouille y Mathew Ebden, contra Alexander Zverev jugué un muy buen partido también. En Auckland le gane a Robin Haase y tuve que abandonar contra Pablo Carreño. Mi objetivo era jugar en Buenos Aires y por suerte voy cumpliendo mi calendario”.

Ese mismo desgaste físico fue el que hizo plantearse a Ferru que había llegado el momento de colgar las raquetas. “En mi caso, a esta edad ya me resulta imposible mantenerme en el top. Yo no puedo aguantar ya dos o tres partidos al nivel que me gustaría. Llega un punto en el que pagué físicamente haberme matado para pelear contra los grandes”, aseguró el español antes de que su aventura en el Argentina Open terminara frente a su compatriota Albert Ramos Viñolas.

-¿Por qué elegiste Buenos Aires como uno de los seis últimos torneos de tu carrera?

Tenía bien claro que me despediría jugando los torneos en los que más querido me sentí. Y Buenos Aires ha sido uno de ellos. Me llevo muchísimo amor de aquí.

Habla con suma elocuencia el español. De la innumerable cantidad de jugadores que alguna vez hayan pisado el polvo de ladrillo del Buenos Aires Lawn Tennis Club (fue campeón en 2012, 2013 y 2014), él ha sido uno de los más queridos por el público argentino. Prueba cabal de ello es el homenaje que le rindieron en su partido previo frente al tunecino Malek Jaziri en primera ronda.

Sobre su  retiro, que será en el Masters 1000 de Madrid, el ibérico realizó la siguiente reflexión: “No fue difícil tomar la decisión. Cuando fui padre y veía que físicamente no podía ser regular… Pero estoy bien, ahora estoy en casa y tengo mi familia. Mi objetivo es poder terminar en España y en buen nivel, tanto en lo físico como en lo tenístico”.

Uno de los torneos que vio la mejor versión tenística de Ferrer fue la Copa Davis, trofeo que levantó en tres oportunidades (2005, 2008 y 2011 –ambas frente a Argentina, en Mar del plata y Sevilla, respectivamente). Sobre el nuevo –y controvertido- formato, Ferrer asegura: “Me entusiasma bastante este nuevo sistema de juego. Creo que reducir la cantidad de semanas que  el torneo se juega año a año es importante y que en un futuro dará sus frutos”.

Sensato como los grandes, luchador como pocos, David Ferrer escribió una de las últimas páginas de su ilustre carrera en Buenos Aires y, seguramente, será uno de los jugadores más extrañados en las próximas ediciones.

Foto: Sergio Llamera

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