El ex número 20 del mundo y actual entrenador de Guido Pella habló de todo: su nuevo trabajo, lo que dejó su carrera, el exitismo en Argentina y mucho más.

“¡Qué buena, Vasco!”. El grito se hace escuchar a pesar del portentoso viento y las incesantes obras que adornan el marco de una tarde nublada en el Racket Club del Barrio de Palermo. Quien impone su voz para felicitar a un conocido que jugaba al tenis en una de las tantas canchas de ese mítico club es nada más ni nada menos que José Acasuso. El misionero, actual entrenador de Guido Pella (28° del ranking ATP) se sentó a hablar con Ventaja Tenis, y valió la pena escucharlo.

“Al principio no pensaba tener una academia  o ser entrenador porque estaba saturado y  quería estar tranquilo acá –confiesa-. Un año después de mi retiro empecé a trabajar en Marketing Deportivo y eso me hizo dar cuenta que me gustaba. Con el tiempo  empecé a mirar y ver tenis de nuevo y me amigué de nuevo. El año pasado me hablo el entrenador de Pella y así empecé, sin saber si me iba a gustar o no.”, revela este nacido en Posadas hace 36 años.

-Al no estar full time con Guido, ¿cómo se manejan con la comunicación?

– Él esta con Kevin Konfederak ahora y viaja con un chico con el que jugaba. Yo estoy en contacto y ellos me van contando todo lo que va sucediendo. Guido me cuenta sus sensaciones como jugador y cuando juega le paso lo que veo de cada partido y tenemos un ida y vuelta; todo el tiempo estamos en contacto.

El tenis es uno de los deportes más demandantes si nos referimos a la determinación y pasión que exige. Sin embargo, “Chucho”, como lo conocen popularmente al ex número 20 del mundo, no se reconoce un apasionado por el tenis: “Nunca fui un apasionado del tenis. Me gustaba jugar y fui un privilegiado de que el tenis sea mi trabajo, todo lo que soy y tengo es gracias al tenis. Fui tenista por accidente porque soy de familia de deportistas. Jugué al básquet y al fútbol pero lo elegí porque sentí tenía más condiciones. De todas maneras, disfruté mucho algunos momentos de mi carrera”, asegura.

No obstante, esa gran pasión que no tuvo como jugador parece haberla hallado en su faceta de entrenador: “Soy más minucioso como entrenador, pero  es lógico. Tengo otra edad y los años te dan experiencia. Muchas veces el jugador necesita chocarse la cabeza contra la pared. Yo trato de llegar antes que eso suceda y decirle. Muchas veces Guido lo toma y a veces se choca la pared pero al fin y al cabo, son aprendizajes”.

-¿Cómo conviviste en tu carrera con un país tan exitista?

– Vivimos en un mundo exitista. Si ganás sos Dios y si perdés sos el peor. Siempre tuve claro quiénes me querían y realmente me criticaban o halagaban bien. Si alguien me felicitaba, buenísimo, porque eso hablaba bien mi laburo, pero la crítica trataba de tomarla con equilibrio ya que ningún fanatismo o extremo es bueno.

-¿En esa misma línea es que tratás de ayudar a Guido a mejorar?

– Sí, porque a él le afecta. Hubo veces que salió de las redes por críticas que le hacen cuando se meten con su parte personal, yo trato de desdramatizar porque te tiene que importar lo que piensa tu gente. Si ganás o perdés la vida  sigue, trato  de que vea eso.

En retrospectiva a su carrera como jugador, dos momentos de quiebre en la carrera del ganador de tres torneos a nivel ATP fueron las dos finales de Copa Davis que disputó en 2006 y 2008. ¿Cómo las vivió el doble finalista de la Ensaladera de Plata? Así lo revive: “La final del 2006 costó porque fue nuestra primera final. Me preparé bien pero se me escapó al final; con el diario del lunes puedo decir que si ganaba el cuarto set me veía mejor para el quinto porque estaba descansado. Mar Del Plata dolió mas porque estábamos de local, con la gente, pero en ambas me quedé tranquilo porque hice todo para ganar”.

Aquella serie en la ciudad feliz, en la que Fernando Verdasco le dio el triunfo a España, fue una de las más controversiales que disputó Argentina de local, sobre todo por la relación entre los jugadores y el periodismo. “Los periodistas tienen que tener mucho cuidado a la hora de opinar porque son formadores de opinión”, afirma y continúa. “Cuando te critican con buena leche esta bien, pero cuando no sabes lo que esta pasando… Antes perdías en un torneo 6-1 y 6-1 y el periodista te criticaba por el resultado sin saber si antes tuviste un problema para no rendir bien. Son las reglas del  juego y sé que el amarillismo vende y a la gente le gusta”.

-¿Qué te parece el nuevo formato  de la Copa Davis?

– Me gusta. Obvio que todos los cambios generan incertidumbre pero a la larga van a estar contentos. El tenis era el único deporte que no se había aggiornado, perdió audiencia, sponsors… Creo que es un cambio bueno. Viajar y cambiar de superficie era muy duro y a los jugadores les  hace bien. A la larga, a la gente le va a terminar gustando.

Precisamente uno de los integrantes del equipo de Copa Davis del equipo español fue David Ferrer, con quien Acasuso mantiene una gran relación, y esto dijo acerca de quien está disputando el penúltimo torneo de su carrera: “Es un fenómeno como persona. Nos conocemos desde los 15. Hizo una carrera impresionante, mejor de lo que todos esperaban, lo vi en Auckland, Buenos Aires, Miami y esta disfrutando como si estuviera arrancando, je. Ojalá que pueda disfrutar esto y cerrar de la mejor manera su carrera”.

-¿Qué legado creés que le dejaste al tenis?

– El principal legado creo que lo dimos con La Legión. Haber revolucionado y resurgido el  tenis a raíz de nuestra camada; la gente empezó a mirar y jugar tenis de nuevo, las  escuelas en misiones pasaron de tener 4 o 5 chicos a más de 200 cuando volví fue una locura, fue algo así como la Generación Dorada de básquet o Las Leonas, de acá a 30  años  la gente se va a seguir acordando de nosotros. Fue una casualidad más que causalidad, no creo que haya otra camada de ese nivel. Oajlá me equivoque porque eso va a ayudar mucho al tenis, pero lo veo muy difícil.

-¿Cuál fue tu día más feliz a nivel deportivo?

-Si tomo un partido, sería el de Hewitt en semifinales de la Copa Davis 2006 que terminamos en dos días. Más que nada por lo que había en torno a su personaje, creo que tuve buenos momentos pero me quedaría con ese.

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