El tío y ex entrenador del actual número 2 del mundo habló de su presente, sus años entrenando a Rafa y los pilares del circuito ATP.

El mundo del tenis lo extraña. Ya no se lo ve en los principales torneos del circuito ATP, sentado en el box de su ex pupilo, con su semblante normalmente ofuscado y la inalterable cara de poker en cualquier circunstancia de partido. “No extraño la competencia. Durante el primer año sí, pero ahora estoy contento con lo que hago, me encuentro dentro del tenis a otro nivel, ayudando a los jóvenes de nuestra academia y muy contento por cómo van las cosas”.

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Quien habla, con su característica voz ronca y pausada, no es otro que Antonio Nadal Homar. O simplemente, el tío Toni, tal y como se lo conoce en el ambiente del tenis. Desde España, el mentor y ex entrenador de Rafael Nadal, su sobrino, habló con Ventaja Tenis. Y valió la pena escucharlo.

“Todo cambió en este último tiempo. Mi vida diaria es estar en la academia cuando estoy acá en Mallorca, siguiendo los entrenamientos de los jóvenes que tenemos. También doy charlas en empresas, hago cosas de tenis en diferentes lugares por el mundo y así ocupo mis días”, relata este mallorquín de 59 años.

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Es que el tenis es, fue y será todo en la vida de Toni. Desde que comenzó a entrenar a Rafa a la temprana edad de seis años y le hizo cambiar de perfil para que jugara con la mano izquierda hasta verlo ser campeón en casi todos los torneos en los que estuvieron juntos.

Poder alcanzar tamaños logros con su pupilo fue un gran motivo de orgullo para él. Y con la misma emoción relata las vivencias que le otorgó poder desandar el circuito ATP con su sobrino: “Tuve la suerte de vivir experiencias muy buenas (con Rafa) que me permitieron estar en los mejores lugares del mundo y ver que un chico entrenado por mí gane Roland Garos, Wimbledon, el Us Open y el Australian Open –rememora-. Me di el gusto de ver jugar a Roger Federer, Novak Djokovic, Andy Murray, Guillermo Coria, David Nalbandian. Las experiencias que me llevo de todos los años son increíbles y estoy agradecido por lo que he vivido”.

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-¿Qué tan importante fue y es la cabeza de Rafa en su carrera?

-Hay una naturaleza suya, una manera de entrenar: siempre a gran intensidad, me gusta la implicación y el compromiso. Me gusta que cuando un chico entre a la cancha lo dé todo pero no físicamente, sino sobre todo mentalmente y que ponga los cinco sentidos en lo que está haciendo. Rafa se acostumbró a entrenar así y tuvo las características apropiadas para hacerlo.

-¿Es la de Rafa la mejor mentalidad del circuito?

-Yo creo que hay muchos buenos jugadores con buena mentalidad. Él tiene una muy buena, David Ferrer también; Djokovic y Federer lo mismo. Sí es posible que Rafa haya sido el más luchador de todos, pero hay mucha gente que lucha mucho.

Una de los mayores escollos de Rafa a lo largo de su carrera fue, sin dudas, su propio cuerpo. Sin embargo, Toni sabe bien que no todo es simple en el tenis y comenta que su ex pupilo aprendió a lidiar con el dolor. “La verdad es que Rafael, al igual que otros jugadores, se acostumbró a jugar con problemas. Algunos tuvieron más problemas que otros, como Juan Martín Del Potro. Hubo gente que decía hace muchos años que él tendría una carrera corta y lleva 14 años estando ahí arriba, por consiguiente muy corta no fue”.

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-¿Hubo algún momento en que sintieron que todo era muy cuesta arriba?

-No recuerdo las cosas de manera muy difícil, siempre entiendo que en la vida cada causa tiene su efecto y uno no puede aspirar a ser el mejor y que todo sea fácil. Cuando querés ser un buen jugador, en el camino habrá momentos buenos y malos, nunca esperé que todo fuera color de rosas.

Por último, el mallorquín se refirió a quien hoy ocupa su lugar en el banco de Rafa en la mayoría de los torneos del circuito, otro ex español y ex número uno del mundo, Carlos Moya: “En un momento dado le dijimos a Carlos si quería participar y vi que lo que yo hacía se volvió totalmente prescindible. A partir de ese momento, entendí que era el momento justo para dar un paso al costado e irme a trabajar a la academia”.

 

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