El marco es perfecto. La tenue resolana invernal de Buenos Aires brilla y permite disfrutar de una gran tarde de tenis. En las instalaciones del club El Abierto del barrio porteño de Saavedra, las canchas están repletas excepto por una. Allí, tras saludar a diferentes conocidos con los que minutos antes había mantenido una charla de recuerdos y a plena risa, aunque sin llamar la atención y muy fiel a su estilo, accede Lourdes Carlé.

La joven tenista nacida en la localidad bonaerense de Daireaux se sentó en pleno court número 10 del complejo, con su ya normal semblante relajado y simpático. Llega el momento del ida y vuelta con Ventaja Tenis, pero ella permanece inalterable, con una madurez impropia de alguien de su corta edad.

“Arranqué a los seis años a jugar al tenis, soy de la localidad de Daireaux en Provincia de Buenos Aires. Vivía en frente de un club en el que mi hermano jugaba y tras seguirlo y seguirlo fue que empecé”, rememora Carle.

Claro que no todo fue color de rosa para quien fuera ganadora del prestigioso Orange Bowl en 2015, torneo de menores de entre 12 y 18 años. El primer gran paso de su vida para poder dar el gran salto tuvo que ver con lo geográfico. “A los 11 años tuve que irme a Tandil porque donde vivo es un pueblo muy chico y no tenía dónde entrenar, aunque fue una decisión muy difícil porque era muy chica”, recuerda.

-¿En qué momento de tu carrera creés que estás?

-Me estoy insertando al profesionalismo. Haber jugado un año en la Universidad fue una experiencia muy linda; aprendés un montón de cosas como jugar en equipo, cosa que no pasa tanto en un deporte individual como el tenis. Tener un equipo alrededor tuyo ayuda muchísimo, me dio un montón de herramientas no solamente para el tenis sino para la vida, sobre todo hablar en inglés que creo que si quiero ser profesional es algo clave y hoy en día estoy tratando de hacer lo mejor posible para ser jugadora de tenis que es lo que más quiero.

Su talento para el tenis y su nivel académico le depararon un año en una universidad en la que, por ejemplo, tuvo nombres ilustres del circuito como el norteamericano John Isner. “Fui a la Universidad de Georgia, a una hora de Atlanta. La verdad es que fue una experiencia muy linda porque es una de las mejores del país, teníamos todas las facilidades y me ayudó mucho aunque sea haber jugado un año para ellos”, comentó la joven de 19 años.

Siguiendo el camino que decidieron tomar, entre otras promesas del tenis argentino como Axel Geller, la tenista fue una más en la extensa lista de deportistas que emigraron a Estados Unidos para buscar otro horizonte académico y deportivo. El año en Georgia está a las claras cuando Lourdes responde, muy desenvuelta para una joven de su edad. “Obviamente no estuve en una universidad de un nivel académico tan alto pero sí me sorprendió que jugábamos todos los fines de semana: viernes, sábado y domingo lo cual para el tenis es un ritmo bastante importante y a nivel académico lo que me llamó la atención son las facilidades: todo funciona, tenía tutores, gente que me ayudaba a pasar las clases y que estaba siempre a disposición mía”, afirmó.

-¿Qué balance hacés de tus, hasta el momento, tres títulos profesionales?

-Creo que haber ganado tres futures me ayudó mucho, si bien gane dos y después fui a la universidad, todos fueron especiales sobre todo el de Florida porque fue el primero después de haber salido de la universidad, el cual fue una motivación para decir “bueno, tomé la decisión correcta en haberme ido de la universidad”.

-¿Qué te dejó la experiencia en los Juegos de la Juventud?

-Como siempre lo dije, fue uno de los mejores torneos de mi carrera. Si bien el resultado no acompañó como deseaba, ver a amigos, familia y demás fue muy lindo porque bueno… A todo deportista le gusta firmar autógrafos y estar con gente, me hice muchos amigos, estar en la villa fue increíble, con Seba (Báez) y Facu (Díaz Acosta) hicimos un gran grupo porque somos amigos y disfruté mucho esa semana. Mucha gente viajó desde mi pueblo para verme: mis amigas que están estudiando acá que falten apara verme y con gran energía. En el dobles con Seba Báez se largó a llover y la gente estaba en la tribuna alentando y no se fue, son cosas que nunca me voy a olvidar.

Su etapa como junior la puso en frente de una de las estrellas jóvenes del momento: Cori Gauff. Así recuerda sus vivencias con “Coco”: “La primera vez que la vi fue cuando jugué contra ella en las semifinales del Us Open, después nos encontramos en Roland Garros cuando quedamos de jugar dobles juntas. Fue gracioso porque llegué sin compañera, ella estaba comiendo y dije “voy y le pregunto, total no pierdo nada”, cuando le hablé me dijo que en diez minutos me respondía y yo pensé que iba a ser la típica que te dicen ahí y no jugas más. Sin embargo me confirmó, jugamos bien y llegamos a semifinales, luego fuimos a Wimbledon donde hicimos un gran torneo y también jugamos en contra en singles. Como todos saben, es una estrella, lo que hizo en Wimbledon mayores habla de su talento, es una chica súper humilde y la verdad es que está en un altísimo nivel”.

-¿Qué es lo que un deportista de tu nivel deja al margen?

-Hay muchas cosas que siendo deportista uno deja. A mí me costó dejar a mis amigos y familia para ser tenista pero esto es lo que más me gusta y no es tanto sacrificio. A veces en una semana no tenemos permitidos o tenemos una dieta, o el fin de semana cuando mis amigas salen yo no puedo porque es una noche que pierdo y no me recupero y cuando vas a entrenar tenés que estar al cien porque sino no rendís. Por eso cuando vengo a Argentina no hago nada tenístico para disfrutar pero obviamente sin perder el eje.

La carrera tenística de Lourdes le deparó grandes emociones desde el comienzo. A principios de 2015, con apenas 15 años, tuvo una gran distinción en la serie que disputaron Argentina y Estados Unidos en Pilará por la Fed Cup. “Haber sido abanderada de la Fed Cup fue un orgullo enorme, era muy chica en ese momento y recuerdo que yo era muy chica así que para mí fue un sueño y una experiencia muy linda”, recuerda con una sonrisa.

Pero todo el éxito tiene un costo. Tal y como los buenos resultados no se hicieron esperar, tampoco lo hicieron las odiosas comparaciones. En su caso, con una leyenda del tenis argentino: “Las comparaciones con Sabatini las viví con suma naturalidad, no me generó ninguna presión, al contrario, fue una motivación y todas las carreras son distintas, puede pasar cualquier cosa. Esto es un trabajo del día a día y ojala el día de mañana pueda ganar lo que ganó ella”, remarcó.

A base de paciencia, esfuerzo y dedicación, Lourdes Carle cimenta su carrera profesional de una manera en la que parece estar muy cómoda: sin prisa, pero sin pausa. Con un futuro tan promisorio por delante, para ella lo mejor siempre parece estar por llegar.

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