11 de enero de 2019. La prolífera carrera de Andy Murray parecía finalmente ver la luz al final del túnel. La tristeza invadía el rostro del ex número 1 del mundo tras retirarse de la sala de conferencias del Abierto de Australia entre lágrimas y prácticamente sin poder hilvanar dos frases seguidas. “Últimamente he sentido mucho dolor en mi cadera. Intentaré recuperarme para poder estar lo mejor posible y retirarme en Wimbledon”, deslizaba por entonces quien durante gran parte de su carrera pusiera en jaque el indiscutible dominio del big three.

Todo parecía oscuro en el panorama del nacido en Dunblane. Miles y miles de fanáticos, e incluso colegas, lo felicitaban por su gran carrera, esa que hasta allí tenía un palmarés de 45 títuos; 14 de ellos Masters 1000 y tres Grand Slam -2 Wimbledon-.

Pero, quizás inconscientemente, Andy nunca dejó de luchar por aquello que dio sentido a su vida: jugar al tenis. Apenas 17 días después de su anuncio, el escocés se sometió a una cirugía reconstructiva de su carrera, similar a la que sobrellevó Bob Bryan, el mítico doblista estadounidense.

Con el correr de las semanas, aunque sin anunciarlo de manera oficial, la idea de intentar volver a las canchas dejó de ser una quimera para Andy e intentó convertir ese sueño en realidad. “Quiero volver a jugar. Ya no siento dolor en mi cadera. La rehabilitación es lenta pero va bien. Si se puede, me encantaría volver a competir”, deslizó Murray a principios del mes de marzo.

Los grandes campeones, los llamados a ser distintos o grandes en la historia, tienen una mentalidad excepcional. Y Murray no es la excepción a la regla, por supuesto. “Por favor no dejes de intentarlo, seguí luchando”, le expresó alguien que de lesiones tiene harto conocimiento: Juan Martín Del Potro.

Y así fue. Andy nunca dejó de intentarlo. En abril comenzó con los primeros movimientos en cancha, ya con la raqueta en mano. Ya por junio, llegó la noticia más esperada: el ex número 1 del mundo volvía a las canchas, aunque para disputar la modalidad de dobles en Queen´s junto a Feliciano López, torneo del que a la postre fueron campeones.

“No tengo prurito en jugar challengers para recuperar ranking cuando vuelva a jugar singles”, había deslizado un tiempo atrás. Pero claro, eso no era posible para un jugador de su calibre. Fue así que apenas siete meses después de una cirugía tan invasiva como la que se realizó, Murray anunció que volverá a competir en un torneo de singles.

El torneo elegido por el británico para completar su operativo retorno ha sido el Masters 1000 de Cincinnati. Parece no ser casual. Allí, en 2005, consiguió su primer triunfo en esa clase de eventos y tres años más tarde, su primer título en un certamen de ese calibre.

La suerte ya está echada para Murray y su rival en primera ronda del torneo que se disputa en Ohio será el francés Richard Gasquet, un viejo conocido. Se enfrentaron un total de 11 veces, con ocho triunfos para quien llegara a la cima del ranking en 2016, año en el que se enfrentaron por última vez, en Roland Garros.

Todo está listo para el regreso más esperado del año. La película épica de Andy Murray suma un nuevo capítulo a su carrera. ¿Será el comienzo de una nueva inyección de aire a su vida tenística? Solo el tiempo dirá…

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