El santiagueño habló de todo: su lucha constante contra las apuestas, su presente tenístico, las lesiones, cómo sobrevive a ser permanentemente observado y mucho más.

No han sido fáciles los últimos meses en la vida de Marco Trungelliti. La vida de este tenista santiagueño dio un giro drástico al hacerse pública su denuncia por un intento de arreglo de partidos. A partir de lo sucedido y de la olla a presión que destapó el ex sparring del equipo campeón de Copa Davis en 2016, le sobrevinieron diversos problemas tanto dentro como fuera de la cancha, los cuales no le han permitido afianzarse en el circuito durante esta temporada.

“Le atribuyo las lesiones y mis problemas de espalda que vienen desde siempre. También me afectó mucho el tema de las apuestas, más incluso de lo que creía; en la última –la sufrida en el Us Open- fue distinta a lo que venía pasando pero termina siendo lo mismo. En definitiva la cuestión es que cuando parecía que volvía a agarrar ritmo, quiérase o no se corta por tres semanas”, comentó el actual 196º del ranking ATP.

¿Cuál creés que fue el mayor factor de cansancio?
Creo que principalmente el cerebro se termina cansando por estrés, la injusticia y la falta de protección de la gente que en teoría tenía que protegerte y que no lo hizo y hoy en día sigue sin hacerlo. Bajo el estrés te puede pasar cualquier cosa pero nunca me pasó de estar cinco meses sin poder encontrarle la vuelta, creo que esto tiene mucho que ver.

Lejos de ver la luz al final del túnel al problema, este martirio de más de seis meses parece tener aún un sinfín de luchas que aguardan a Marco. “En el Us Open tuve dos periodistas argentinos que me tildaron con lo de las apuestas de mentiroso, de buchón, aunque todo haya sido aclarado diez veces, aun siguen bajo la misma postura. Llegó un momento en que me cansé; me gritaron que era un arreglador de partidos, no tiene sentido decir quien es, ojala que todos los organismos que están ahí los suspendan como corresponden”, comentó.

Inclusive, durante esa semana en Flushing Meadows, vivió otro episodio extraño. Su cuenta de Instagram (@marco.trungelliti, actualmente suspendida) fue hackeada. “Si no hay uno que se pare, todos se quedan calladitos y esto es un desastre. A cualquiera le importa un carajo lo que le pasa al otro”, había declarado en su momento tras denunciar la mafia de las apuestas.

¿Cómo fue tu relación con la TIU al principio y cómo está ahora?
La atención de la TIU fue floja al principio, bastante mal, no hubo protección ni nada. Daba la sensación que quería que pasara todo por alto sin responder, fue tardía la reacción aunque vino bien porque fue por escrito, cosa que no hizo la ATP ni la ITF. Hay desinformación, desinterés, falta de solidaridad y hoy por hoy prefiero relacionarme con la TIU que con la ATP misma.

¿Cambió la relación con tus colegas? ¿Hablaste con ellos?
No hablé con los jugadores porque desgraciadamente tomaron una postura increíble: en vez de relegar a los corruptos, me relegaron a mí. Lo que más me decepcionó fue que mis propios colegas ni siquiera quisieron escuchar mi versión, la otra parte de la historia. Eligieron quedarse con lo que decían las otras personas y nada más.

A pesar de las dificultades que se le presentaron, no todo fue oscuro en esta montaña rusa que vive. En televisión abierta estadounidense, el mismísimo John Mc Enroe defendió la postura de Trugnelliti: “Lo de Mc Enroe estuvo bárbaro. Cuando lo vi me emocioné sobre todo la primera vez que lo vi pero en realidad estaba diciendo lo mismo que yo unos días atrás en el New York times pero el hecho que lo dijera el tuviera mas trascendencia, así como fue Leo Mayer como cualquier otro tendría que haber salido a decir. Son dos, tres o cuatro máximo que me respaldaron, no solo a mí sino de dar lugar a estas ratas asquerosas que inundan el tenis”.

¿Cómo cambió la perspectiva de la gente sobre tu caso?
Depende de cómo fue todo para acercarse. En Europa cuando salieron versiones en inglés y en francés, la gente tomó partido por mi lado y en Argentina más gente me dio la espalda y sobre todo en el circuito, más que nada entrenadores y jugadores. En ese sentido da bastante pena que pensemos así.

¿Qué balance hacés de tu año y de tu paso por el Us Open?
Bueno, estas cosas van variando de acuerdo a lo que sucede en el año, yo pensé que podía ser un año de inflexión pero jugué pocos torneos por lesiones y demás, al final siempre depara cosas nuevas, quiero creer que tengo energía para bastante más. Me hubiese gustado jugar al tenis el lunes, no llegué a disfrutarlo porque en el 4-1 sufrí el pinchazo en el intercostal que fue a peor. Ni siquiera entré en partido que ya sabía que estaba yéndome porque no tenía retorno, no se podía. Fue buenísimo por la semana anterior pero me quedo con un sabor amargo, lo único positivo fue lo de la qualy porque el resto no lo sentí.

“El tenis, para mí, hasta que salio todo, pensé que era un deporte en el que las organizaciones actuaban de forma correcta y al pasar lo de actos tan asquerosos esperaba que dieran apoyo a aquellos que trabajaran para limpiar el deporte. Este último tiempo fue de cambios de perspectiva. Siempre fue un modo de vida, pero el hecho de pertenecer a la ATP dejo de existir. Ya lo que es la familia del tenis no existe porque la solidaridad se perdió”, ahondó Trungelliti al finalizar. Su lucha, tanto dentro como fuera de la cancha, le deparará, seguramente, el lugar de haber sido pionero en desmantelar algo que, por alguna razón, parece estar escondido bajo siete llaves.

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